La fanciulla del West

Sevilla: 21, 24, 26 Marzo 2009

Pasión y teatralidad en la voz

Con todo, el mayor interés de la velada residiá en volver a escuciar y ver la pareja Dessì-Armiliato tras el meravilloso recuerdo de su Manon Lescaut de hace aos. Y a fe m’a que no desmerecieron la espera. No creo que sea exagerar la nota de los caracteres nacional si digo que para dotar a las heroìnas puccinianas de toda su carga dramatìca y sonora son necesarias voces italianas. Daniela Dessì representa en sì misma todo lo mejor de la escuela italiana de canto, pues la emisió es sempre fuera, sin nota de engolamiento ni entubamiento, desplegándose con amplitud por el espacio a todo lo largo del diapasón. A uno agudos incisivos pero siempre bellos se une una zona grave bien apoda y cubierta. Y con esa materìa prima y esa técnica intachable aborda la interpretación desde la pasión expresiva, con un fraseo siempre matizado en el que sobrasale la manera de alargar las frases, de ligar los sonidos en amplios arcos sonoros posibles gracias a un fantastico fiato. En los dos duós estuvo un gran artista a la antigua. Como un poco a la antigua, valiénte en la emissión y arrojado en la expression estuvo tambien Fabio Armiliato, con su manera tradicional de girar la voz en la zona de paso, apoyandose en un ligero portamento para colocar los agudos con amplitud y penetracón. No es un simple tenor trompetero, sino que saba apianar y cantar con delicatezza a plena voz, sin cambiados de color. Y se mueve con soltura escénica complimentando la teatralidad innata de su canto, haciendo uno de voz y cuerpo.

Andrés Moreno Mongibar – EL DIARIO DE SEVILLA


Puccini en versión "western"

Una critica de Opera no debería empezar por la escena salvo en circunstancias excepcionales, y ésta lo es. La Maestranza ha importado una de las tres producciones de "La Fanciulla del West" de Giancarlo del Monaco que están en el mercado y que responden a un mismo concepto realista. El texto de la ópera no permite otra cosa y lo importante es darle vida. La derrocha, con una acción global y un detallismo casi más cinematográfico que teatral y hasta consigue compensar los dos puntos débiles que impiden a esta partitura un favor del pœblico parejo a otras del mismo autor. El primer acto, una presentación de situación y personajes, se alarga en exceso y el final resulta poco creìble -Minnie deb’a morir como casi todas las hero’nas puccinianas- y hace decaer la tensión. La soberbia dirección de intérpretes casi lo obvia. Los contundentes y adecuados decorados, asì como la cuidadìsima iluminación -Áque preciosidad el final del primer acto!- completan la que es una de las producciones escenográficas más redondas de las vistas en los œltimos años en España. Una de las que han hecho historia. Punto de inflexión "Fanciulla" representa un corte en la obra de Puccini, que deseó y consiguió jugar a la modernidad asimilando las corrientes de la época. Hay tambiŽn en ella gŽrmenes de "Turandot" -coros de primer y tercer acto- asì como herencias de "Butterfly". Su colorido orquestal es quizá el más sobresaliente de su catálogo. El segundo acto nos trae al mejor Puccini, igualando o superando el de "Tosca". Su sinfonismo es tal que el célebre Mitropoulus lo llegó a ofrecer en concierto sin cantantes. Hay tanto sobre el escenario que lo ideal para un director es dirigir de memoria, sin partitura, como en el segundo acto de "La Bohéme". Pedro Halffter, que se apunta un gran tanto como director art’stico, debuta en la partitura más difìcil de Puccini con un trabajo voluntarioso y meritorio que llega a alcanzar un nivel de primera en el acto citado. Es tal la gradación de tensiones y la compenetración entre escenario y foso, que las œltimas notas ponen la carne de gallina. El teatro presenta dos repartos contrastados en el trìo protagonista y unos sòlidos comprimiros. Marco Berti, debutante en el papel de Johnson, admira por la brillantez de su registro agudo. La interpretación de Fabio Armiliato justifica el motivo por el que esta ópera, estrenada por Caruso, se programe pensando en el tenor aunque lleve nombre femenino. Totalmente convincente en la escena, muy musical, con agudos bien colocados como el "SI" del primer acto y con los registros central y grave que exige el personaje. Janice Baird, aceptable actriz, sobresale por sus wagnerianos agudos, algunos muy bien proyectados. Mucho más en estilo se halla Daniela Desi. Cuando ella canta se escuchan a todas las hero’nas puccinianas y su fraseo, de artista con clase, contagia al foso, que tambiŽn suena más genuinamente pucciniano, casi hasta con rubatos. Uno de los mayores éxitos de los últimos tiempos en la Maestranza que, tal y como habóa programado Antonio Moral, deber’a trasladarse al Real. Madrid, en el centenario de la partitura y tras más de veinticinco años de olvido, ha de ver una de las "Fanciullas" de Del Monaco. Mortier tiene la palabra y resultarìa un error no respetar esta vez lo proyectado.

Gonzalo Alonso - LA RAZON


Benvenuto fra noi, Johnsson di Sacramento!

Eccoci finalmente a Siviglia! L' occasione era parecchio ghiotta: il ritorno di Daniela Dessì e Fabio Armiliato ne La Fanciulla del West, capolavoro di Giacomo Puccini. Daniela, che riprendeva il ruolo di Minnie dopo il debutto a Torre del Lago del 2005 e le recite romane dell' Aprile dello scorso anno, riesce a dominare l' impervio ruolo (che probabilmente divide con Turandot la palma della più impegnativa eroina creata dal Genio di Lucca) con facilità sorprendente: sarà merito della strabiliante tecnica, affinata sempre più in questi trenta, floridissimi, anni di carriera, sarà a causa della voce, sempre fresca ma allo stesso tempo femminea e vellutata, ma il risultato è incontestabilmente miracoloso. Quanta dolcezza, quanta passione, quanta verità in quella ragazza che si apre all' amore! Forse sta proprio qui la grande cifra della Dessì, cifra che la consacra oggi quale interprete pucciniana di riferimento: la capacità di rendere vive le partiture e con esse i personaggi, mediante una partecipazione totale, catartica, che si svela in un fraseggio sempre vario e illuminante, un caleidoscopio di emozioni, sempre reali, intimamente vissute, e per questo sempre toccanti. Fabio conferma ogni volta di più la parabola ascendente in cui si trova ora la sua carriera: di mese in mese, di ruolo in ruolo, una perfezione che sembrava ormai assoluta, viene riconfermata e, per quanto sembrasse impossibile, ancor più affinata. Il suo Dick Johnson, grazie anche ad una fisicità perfetta, è ormai una garanzia: acuti saldissimi, quasi sfrontati, accostati alle più raffinate mezze voci. Probabilmente possiamo affermare di essere di fronte ad uno dei più grandi interpreti di questo ruolo degli ultimi venti anni (e la mente corre al bis di "Ch' ella mi creda..." che regalò a un pubblico romano in visibilio, lo scorso aprile).

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